HABILIDADES DIRECTIVAS / TALENTO / RECURSOS HUMANOS
Desde ManpowerGroup siempre hemos defendido la premisa de que, después de la salud, el trabajo es uno de los aspectos más importantes en nuestra vida adulta. Estar contentos con la labor que desempeñamos es fundamental y la motivación puede influir mucho en este sentido.
En la mayoría de casos, buscamos que nuestro empleo nos proporcione, además de una recompensa económica, la posibilidad de realizarnos, de compartir y de desarrollar nuestras ideas y conocimientos y de obtener reconocimiento profesional.
Según la definición del diccionario de la Real Academia Española, la motivación es el “ensayo mental preparatorio de una acción para animar o animarse a ejecutarla con interés y diligencia”. Cabe destacar el uso del verbo en su forma transitiva o reflexiva, animar o animarse, porque la motivación depende tanto del líder del equipo como de uno mismo. Incluso algunos expertos defienden que los trabajadores tienen que acudir motivados de casa y que los líderes tienen que esforzarse en no desmotivar. Sin llegar a una versión tan extrema de la motivación individual, lo que sí hay que tener en cuenta es que se trata de una cuestión que depende de ambas partes: los trabajadores deben tener la actitud adecuada y las empresas deben aplicar políticas que impliquen y retengan a los trabajadores.
En un mercado laboral cada vez más globalizado y con una creciente agudización del desajuste entre la oferta y la demanda, la competencia por los profesionales con talento se acentuará a medida que la situación económica mejore. En este entorno cambiante, alinear la estrategia de negocio con una estrategia de recursos humanos a medio, corto y largo plazo es esencial para atraer, retener y desarrollar a los trabajadores. La motivación es clave en la retención de los empleados.
Si gestionar la motivación es ya de por sí complejo en circunstancias propicias para las organizaciones, en momentos de crisis se convierte en un auténtico reto. En la actualidad son numerosas las empresas que se enfrentan a la necesidad de cerrar centros de trabajo, gestionar expedientes de regulación de empleo y, en definitiva, efectuar recortes de plantilla que afectan no solo al colaborador que deja la compañía sino también al estado de ánimo del que permanece en ella. Concentrarse en la búsqueda de la mejor salida para el equipo que debe abandonar la empresa es, sin ninguna duda, una iniciativa digna de elogio. Sin embargo, es habitual que la atención que requieren los trabajadores afectados por el recorte sea de tal calibre que deje en un segundo plano al personal que seguirá en la organización, del que dependerá en adelante la buena marcha del negocio.
Las reestructuraciones de plantilla suelen generar altas dosis de incertidumbre y tensión en el equipo. Un clima de preocupación y desánimo que, si no se toman las medidas oportunas, terminará afectando a la productividad de la compañía, algo sin duda preocupante, dado que a partir de ahora la empresa deberá conseguir más con menos recursos, lo que no será posible sin un equipo suficientemente motivado. Además, las dudas sobre la situación de la empresa y su viabilidad futura terminan provocando fugas de talento que pueden ser nefastas para el futuro de la organización una vez concluido el ajuste.
¿Cómo podemos actuar para contar con un equipo motivado e implicado en el proyecto de negocio que hará que la organización sea viable a largo plazo? A priori, las bases para tener una plantilla motivada no divergirían excesivamente, esté o no la organización en proceso de reestructuración.
La principal herramienta es la transparencia y la honestidad. Los trabajadores deben conocer de primera mano el rumbo de la compañía. La comunicación interna es a menudo un déficit, que suele acentuarse en momentos de dificultad. Es vital compartir con el equipo el proyecto de negocio, convencerle de su consistencia y hacerle ver que, pese a las dificultades, la empresa tiene por delante un gran futuro y que, para construirlo, se requiere el esfuerzo de todos. Pero esta comunicación debe ser honesta y las actuaciones de la empresa y de sus líderes debe
